No está mal la pregunta ¿eh? Nos la plantea nuestra compañera Julia, y aquí estamos al quite Adolfo, Juan Carlos e Iván para tratar de resolverla.
Iván: No sé cómo lo veis vosotros, pero a mí me caben pocas dudas al respecto. Cuando la valoración de cualquier marca termina por definirse contrastando las impresiones con los resultados de Google o las opiniones de la web participativa, es evidente que la reputación online empieza a afectar a los propios fines de la organización, ya sean comerciales o corporativos. ¿No?
Adolfo: Para mí se ha convertido en un factor que debe considerarse a la hora de definir la Estrategia de cualquier empresa. Por lo menos por estas dos razones: lo que digas y hagas va a estar expuesto de forma directa y/o indirecta y una de las derivadas supone que tus públicos pueden controlar su mutua coherencia; éstos no tienen límites para expresar sus impresiones en un vasto y ancho mundo en el que cuestiones como el sentido del tiempo o la identidad propia se construyen a partir de un lenguaje nuevo.
Juan Carlos: Desde luego, especialmente porque ese ejercicio de “contraste” debe reflejar una coherencia con la reputación y acciones offline de la compañía. La reputación online debería ser ese reflejo activo, más que una presencia pasiva y, en muchos, casos involuntaria. Estar por estar, o pretender tener un bajo perfil online es un “lujo” que las compañías y las marcas no pueden permitirse.
Iván: Y estamos comprobando que este contexto no tiene fronteras. Ni con un océano por medio, ¿verdad, Juan Carlos? En Europa y en Latinoamérica se percibe la influencia de las Redes en el funcionamiento de las empresas.
Juan Carlos: Indudablemente, la influencia de las Redes y en general el ámbito online en Latinoamérica, por ejemplo, es cada día más alto. No sólo por los esfuerzos de aumentar la cobertura por parte de gobiernos y empresas, sino por el uso intensivo que se da a estos canales allí: recordemos que los flujos migratorios en América Latina les convierte en usuarios especializados de estos canales y en prescriptores por excelencia de productos y servicios en Facebook, Twitter, youtube, blogs, etc. Y esto se traslada a la forma como las empresas empiezan a aprovechar ese conocimiento en la optimización de procesos productivos a través del uso de canales 2.0, pero también a potenciar el valor de los empleados como principales prescriptores.
En esa línea, Iván, es interesante ver cómo ya empieza a fortalecerse una comunidad transoceánica de líderes de opinión en la Red que obliga a que la acción local de una empresa tenga una repercusión global en la Red, ¿no crees?
Iván: Justo ahí se aprecia otro valor estratégico de la reputación online. Cualquier empresa que aspire al liderazgo debe pensar en términos globales, e Internet es el escenario donde se desenvuelve esa dimensión comunicativa, de límites más lingüísticos que geográficos, y cada vez más, con una agenda similar de intereses y preocupaciones comunes. Y es que el diálogo entre organizaciones y activistas, clientes, accionistas y demás interlocutores en la Red toma tintes particulares en cada zona, pero gira alrededor de los mismos valores. Así lo estamos comprobando en nuestros planes directores de comunicación online, ¿no es cierto?
Juan Carlos: Nuestros planes de comunicación online comparten el valor global y estratégico de la forma como desde LLORENTE & CUENCA entendemos la reputación en la Red, pero adaptado a los contextos locales. No sólo en función de canales, sino de lenguajes, mensajes y acciones puntuales. En el caso latinoamericano (y me atrevería a decir Iberoamericano), nos encontramos con un entramado complejo, pues la forma de influir en la Red trasciende las fronteras y ya las empresas –siguiendo también procesos de expansión regional- empiezan a buscar estrategias integrales de comunicación online que abarque diferentes países. Y el valor añadido de LLORENTE & CUENCA en ese sentido, es el know how acumulado en diferentes países de la región y nuestra interconectividad con tendencias mundiales así como el trabajo reputacional que se hace en España o Estados Unidos.
No sé si estáis de acuerdo conmigo, pero creo que la importancia de nuestra visión en LLORENTE & CUENCA de la comunicación online está en ese valor global de la mirada local que dispone la compañía.
Iván: Al cien por cien. Al fin, lo que hacemos es ofrecer una hoja de ruta segura para la comunicación de las compañías en el mundo de globalizado, y no me cabe duda del valor estratégico que brinda esa planificación al desarrollo de nuestros clientes.
Adolfo: El reto de compañías como la nuestra consiste en no inventarnos la rueda. Por eso es tan importante, en vez de querer conculcar los planes ya establecidos en las empresas desde la óptica de la comunicación en Internet, ayudar a los departamentos encargados a desarrollar éstos en la organización y gestión a corto, medio y largo plazo de la presencia online de sus organizaciones. Desde la óptica LLORENTE & CUENCA, la comunicación se pone siempre al servicio de los resultados para nuestros clientes.
Adolfo Corujo -Director Senior de la unidad de comunicación online-, Juan Carlos Gozzer -Director para América Latina del área- e Iván Pino -Gerente de comunicación online en España-
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Os felicito por este encuentro de opiniones, porque nos da una visión del estado del 2.0 muy útiles para nuestros negocios.
Un saludo
Me ha interesado mucho la observación de Iván acerca de que cualquier empresa que aspire al liderazgo debe pensar en términos globales, e Internet es el escenario.
Me cabe no obstante una duda, Internet más que una revolución tecnológica, lo es cultural y todavía en agraz para ganar peso. ¿ Cuantas y que tipo de empresas están llamadas hoy a controlar su reputación on-line? ¿Como convencerla de que ese “peso” ya es suficiente hoy?
¿Como solucionar dentro de las empresas los requerimientos y conocimientos técnicos, y, dotación de recursos que precisa hacer ese seguimiento sostenidamente?
Un saludo y gracias por compartir.
¡Felicidades la iniciativa! Me ha gustado mucho leer… scripta manent.
He echado de menos alguna idea sobre las emociones, que parece ser parte fundamental de la estrategia online.
Gracias! JL
Hola Javier, muchas gracias por aportar tu opinión. Creo que das en el clavo. Esto va mucho más allá de las herramientas.
Tiene que ver, en efecto, con las pautas de conducta y valores compartidos dentro de la organización; y además, requiere una adaptación de recursos y procesos para ser gestionado adecuadamente.
Pero, para abordar esos cambios, lo primero es ser conscientes de la importancia del fenómeno, y eso es algo que ya estamos comprobando que existe en las empresas.
La reputación online se ha instalado en la agenda de los intangibles de valor corporativo. Ahora toca desarrollar el orden del día.